La eliminación de Peñarol de Mar del Plata en la serie de Reclasificación frente a Ferro Carril Oeste marcó el cierre de una nueva temporada de Liga Nacional para el freyrense Gastón Córdoba.
El conjunto marplatense había finalizado en la 11° posición de la fase regular con un registro de 19 triunfos y 17 derrotas, pero no logró avanzar a cuartos de final tras caer 3-1 en la serie ante los de Caballito.
Sin embargo, más allá de los resultados colectivos, esta campaña significó mucho más para Córdoba. El jugador surgido en 9 de Julio Olímpico de Freyre atravesó meses muy complejos luego de la grave lesión sufrida en el cierre de la temporada anterior.
En aquel momento, un fuerte golpe en el rostro derivó en un cuadro delicado: multidesgarros, desprendimiento parcial de retina y una fisura en la conjuntiva del ojo izquierdo. La situación demandó dos intervenciones quirúrgicas y un extenso período de recuperación.
Ese proceso le impidió realizar la pretemporada con normalidad y, una vez de regreso en las canchas, también debió afrontar el desafío mental de volver a sentirse cómodo con el contacto físico y recuperar confianza en su juego.
Con esfuerzo y perseverancia, el ex San Isidro logró dejar atrás ese difícil momento y volvió a consolidarse en la élite del básquet argentino. Disputó 38 de los 40 partidos de Peñarol en la temporada, promediando 18.2 minutos por encuentro y cumpliendo un rol importante dentro de la rotación del equipo (registró 3.5 puntos y 2.4 rebotes).
Así, el freyrense cerró una temporada marcada por la superación personal, reafirmando su vigencia y preparándose para el inicio de un nuevo desafío.